Según el estudio realizado por la Universidad de Colonia y publicado en el Journal
of Consumer Psychology la razón por la cual los anuncios en el cine influyen
subliminalmente en nuestro cerebro es porque los labios y lengua automáticamente estimulan
la pronunciación de un nuevo nombre cuando lo escuchamos por
primera vez.
Sin embargo, este tipo de mecanismo para activar el cerebro puede
ser interrumpido de forma drástica si el individuo en cuestión esta masticando
un alimento. Los investigadores se decantaron por el maíz inflado porque es la comida más
consumida en los cines. Para la prueba reunieron a un grupo de 96 personas en una sala de proyección y
vieron muchos anuncios.
La mitad de los participantes con un gran cubo
palomitas y la otra mitad sin nada que llevarse a la boca. Los resultados del sondeo fueron concluyentes: todos los que comieron maíz
no recordaban casi nada de la publicidad. En cambio, el grupo contrario tenía
muy fresco en su memoria muchos de los mensajes subliminales.
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